No sé por qué tiendo al cierre revelador, tanto en ficción larga como corta. Pero es cierto que esa manía a veces me genera una tensión al llegar al final y acabo sintiéndolo forzado.
El cierre silencioso me parece muy interesante porque deja al lector en el climax, a punto de caer de la cornisa. Siempre me atrajeron los finales abiertos, pero no se me había ocurrido aplicarlo en microficción; lo probaré.
El cíclico me encanta; tiene cierta elocuencia y, de alguna forma, alude a la vida misma... debe de ser por eso que se siente tan orgánico. Justo ayer escribí una que ahora noto tiene este tipo de cierre:
La lluvia borró los caminos trazados por los milenios. El fuego había engullido los huesos y el aire se había vuelto veneno. Lo que una vez dio pie a la vida ahora solo concebía muerte. El planeta sufría un fallo sistémico total e irreversible. Perecía... o eso parecía. Pero la vida siempre encuentra el camino.
Es que es el ciclo de la vida misma; el planeta ha sufrido numerosas extinciones, y aquí sigue. Y así seguirá, incluso después de nosotros.
Gracias por la recomendación. Es espectacular, cómo encadena ese bucle mental y te pasea por diferentes imágenes que construyen su historia y justifican lo que uno sospecha que hará. Y ese cierre, que no solo te devuelve al principio, sino también al presente y a la cordura, donde la amenaza es una mera especulación y la tensión se disuelve como un bocadillo caricaturesco. Sencillamente brillante 👏.
Rastros
> Amaneció vacía la cama donde anoche dos mujeres se amaban. Sobre la sábana, solo quedaba un rastro de sangre.
Me gusta mucho cómo cerraste la historia 💜. A veces mostrar solo la imagen explica todo y la emoción se transmite con más fuerza.
Muchas gracias por leerlo. Si podés, por favor ayúdame que necesito suscriptores para seguir publicando
Superútil, como siempre, Andreína 🙏.
No sé por qué tiendo al cierre revelador, tanto en ficción larga como corta. Pero es cierto que esa manía a veces me genera una tensión al llegar al final y acabo sintiéndolo forzado.
El cierre silencioso me parece muy interesante porque deja al lector en el climax, a punto de caer de la cornisa. Siempre me atrajeron los finales abiertos, pero no se me había ocurrido aplicarlo en microficción; lo probaré.
El cíclico me encanta; tiene cierta elocuencia y, de alguna forma, alude a la vida misma... debe de ser por eso que se siente tan orgánico. Justo ayer escribí una que ahora noto tiene este tipo de cierre:
La lluvia borró los caminos trazados por los milenios. El fuego había engullido los huesos y el aire se había vuelto veneno. Lo que una vez dio pie a la vida ahora solo concebía muerte. El planeta sufría un fallo sistémico total e irreversible. Perecía... o eso parecía. Pero la vida siempre encuentra el camino.
También me gustan los finales cíclicos, los siento muy reales y es una técnica muy difícil de lograr.
Me gusta que el tuyo muestra una nueva oportunidad, no cae es un ciclo oscuro, sino que deja una ligera sensación de salida.
Si te interesa, te recomiendo leer el cuento El hacha pequeña de los indios, de Abelardo Castillo, es un ejemplo clásico de este tipo de finales.
https://lecturia.org/cuentos-y-relatos/abelardo-castillo-el-hacha-pequena-de-los-indios/19489/
Es que es el ciclo de la vida misma; el planeta ha sufrido numerosas extinciones, y aquí sigue. Y así seguirá, incluso después de nosotros.
Gracias por la recomendación. Es espectacular, cómo encadena ese bucle mental y te pasea por diferentes imágenes que construyen su historia y justifican lo que uno sospecha que hará. Y ese cierre, que no solo te devuelve al principio, sino también al presente y a la cordura, donde la amenaza es una mera especulación y la tensión se disuelve como un bocadillo caricaturesco. Sencillamente brillante 👏.