La lista
Es muy temprano para ser domingo. Siento que el alivio de pertenecer a la cama se hace pesado con el recordatorio de levantarme y ordenar el desastre que me rodea.
La responsabilidad ha tomado el volante, haciendo listas mentales sin parar. Tarea tras tarea, check tras check. Cada vez la lista se expande, sin aparente fin.
¿Por qué siento que me falta el aire? Todo se acumula, se me viene encima, mi corazón está latiendo a toda velocidad y respirar es doloroso.
Pausa.
Veo la consola, mi tierra de escape. Unos pocos minutos no harán daño.
Veo el reloj, ha pasado una hora y media, ¿tan rápido? Siento cómo esos minutos perdidos trepan por mi espalda y anidan en mis hombros, haciéndolos pesados, tensos, insoportables.
Respiro hondo.
Sin soltar el control de las manos, la lista crece en silencio, haciendo casa en el palpitar de mi sien.



Sigo a los autores que escriben microficción porque también es mi mundo. Normalmente en la consola el tiempo pasa diferente.
Brutal cómo lo cuentas, Andreína! "pertenecer a la cama". jajaja, genial!