Lesiones
Con cada respiración me cuesta más defenderme. Bloquear. Contraatacar. Girar el torso en busca de fuerza que me reanime.
El golpe seco apagó mi hombro. El ardor eléctrico y familiar recorre el brazo. Inmoviliza cada músculo. La firmeza de su brazo encontró el punto exacto: la lesión que me alejó del ring por años.
Rodilla al suelo. Aparecen sus ojos: fijos, expectantes. Mi madre, campeona nacional. El corazón se desboca.
Los gritos ensordecen mi juicio. Comienza el conteo.
El temblor del cuerpo me levanta antes del diez.
Doy un paso al frente. Esta vez el brazo tampoco responde.
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